Cazadores ocultos del fondo marino: Lizardfishes, Toadfishes, Frogfishes y Clingfishes
Share
El fondo marino está lleno de cazadores ocultos. Algunos peces no persiguen a sus presas en aguas abiertas. En cambio, se sientan, esperan, se confunden con el fondo, excavan en la arena, se aferran a las superficies o utilizan un señuelo para acercar a la presa. Estos peces muestran el lado silencioso de la depredación marina.
Las lagartijas son depredadores del fondo con bocas grandes y dientes fuertes. Muchos descansan sobre el sustrato, apoyados en sus aletas, a la espera de que peces pequeños o invertebrados se pongan a su alcance. Algunas especies adoptan el color de la arena o los escombros, mientras que otras se entierran parcialmente para ser aún más difíciles de ver.
Los peces sapo también viven en el fondo. Muchos se esconden en sustratos blandos o entre objetos del fondo. Algunos son conocidos por emitir fuertes graznidos, sobre todo durante el cortejo o las molestias. Ciertas especies tienen espinas asociadas a veneno, lo que las convierte en importantes ejemplos de por qué los animales marinos deben ser respetados y nunca manipulados casualmente.
Los peces rana son unos de los cazadores de emboscadas más fascinantes. Su primera espina dorsal está transformada en un pequeño señuelo de pesca. El pez permanece quieto, mueve el señuelo y espera a que la presa investigue. Cuando la presa se acerca lo suficiente, el pez rana ataca a una velocidad extraordinaria. Su cuerpo redondeado, sus aletas acechadoras y sus movimientos similares a los de un andador los convierten en excelentes sujetos para la educación visual del CECOZ.
Los peces murciélago utilizan una estrategia diferente en el fondo marino. Sus cuerpos son aplanados, duros y de textura rugosa, y sus aletas pectorales les ayudan a moverse torpemente por el fondo. Al igual que los peces rana, pueden utilizar una estructura similar a un señuelo, pero su aspecto general es más aplanado y adaptado al fondo.
Los peces Cling muestran otro tipo de especialización. Muchos tienen aletas pélvicas modificadas que forman un disco de succión, lo que les permite adherirse a las superficies incluso cuando las corrientes son fuertes. La mayoría son pequeños y muchos viven cerca de rocas, algas, invertebrados u otras superficies donde la fijación les da estabilidad.
Anguilas, brótulas y perlas añaden aún más variedad a la vida marina oculta. Algunas excavan en el fondo. Otras utilizan las aletas pélvicas como antenas sensoriales. Las perlas son especialmente inusuales porque algunas especies se refugian en invertebrados y salen de noche para alimentarse.
Para el CECOZ, estos peces son ejemplos perfectos de adaptación marina. Puede que no siempre sean rápidos o de colores brillantes, pero sus estrategias de supervivencia son notables. Enseñan a los alumnos que el fondo marino no está vacío. Es un paisaje vivo lleno de camuflaje, paciencia, succión, sonido, veneno, señuelos y movimientos bruscos.